Falsificando Washington

Los senadores de 'Alpha House'.
Los senadores de ‘Alpha House’.

Ahora que ya nos hemos visto la segunda de House of Cards casi del tirón y que damos la bienvenida al regreso de The Americans y (por fin) la segunda parte de esta temporada de la muy adictiva Scandal parece que ha llegado el momento de hablar de Washington.

Pero lo cierto es que la capital estadounidense, que está muy televisiva últimamente, se deja filmar poco en realidad. “Lo primero que aprendí al rodar una serie en Washington es que de hecho no puedes hacerlo”, explica el productor ejecutivo de Alpha House, Jonathan Alter en una columna sobre su experiencia en la serie de Amazon.

Y parece que los chicos de Alpha no están solos. Haciendo un repaso a las muchas series políticas que actualmente están ambientadas Washington, nos damos cuenta de que ni una sola de ellas se filma de hecho allí: Seguir leyendo Falsificando Washington

La nueva hornada de antihéroes televisivos

Bryan Cranston con el gorro de Heisenberg en 'Breaking Bad'.
Bryan Cranston con el gorro de Heisenberg en ‘Breaking Bad’.

Walter White (Breaking Bad) lo ha dejado, igual que Dexter Morgan (Dexter) y John Luther (Luther). Y, para bien o para mal, a Don Draper (Mad Men) o Raylan Givens (Justified) les quedan las horas contadas en la pequeña pantalla. Con la marcha de algunos de nuestros protagonistas televisivos más cargados de ambigüedad y de moral menos recta parece que viene siendo hora de buscarnos antihéroes nuevos.

La columnista catódica del LATimes Mary McNamara describe al antihéroe como “un protagonista varón resuelto pero infeliz que sufre algún tipo de enfermedad o disfunción y está asediado por una moral ambigua fruto de un pasado complejo y la soledad que ello comporta”. Es una fórmula que pusieron de moda Tony Soprano (The Sopranos) y Jimmy McNulty (The Wire) pero que ha acabado de fructificar y popularizarse gracias a series como Breaking Bad o Mad Men. Seguir leyendo La nueva hornada de antihéroes televisivos

Enganchados a los ‘guilty pleasures’

El reparto de Scandal
El reparto de ‘Scandal’.

Shonda Rhimes, creadora del culebrón médico Grey’s Anatomy y de Scandal, ha dicho que no le gusta nada que se refieran a su drama político como guilty pleasure. Al parecer los que consideramos Scandal un placer sólo confesable con cierto arrepentimiento, en el fondo pensamos que la serie es una mierda. Pero a pesar de ello no podemos dejar de mirarla.

Yo desde luego no puedo dejar de mirar Scandal y confieso una especial predilección por otros guilty pleasures como la primera de Revenge, Nashville, Friday Night Lights, American Horror Story (pre locura del asilo), True Blood (si obviamos todas las tramas que no tengan que ver con Sookie), Bones o cualquier serie de tipo Moonlighting anterior a la temporada en la que deciden liar por fin a sus protagonistas.

¿Pero qué es exactamente un guilty pleasure? Mi particular versión de ello: una serie que no hayan escrito ni Matthew Weiner (Mad Men), ni Vince Gilligan (Breaking Bad), ni ningún creador televisivo cuyo nombre sea David (Simon de The Wire, Milch de Deadwood, Chase de Los Soprano, Lynch de Twin Peaks…), o que esté producida por algún David también ilustre (Fincher de House of Cards), pero que a pesar de esta falta de pedigrí siga teniendo un guión medianamente sólido. Que no haga falta verla entera porque la trama se entiende igual aunque te saltes un par de capítulos, pero no apetezca saltarte ninguno bajo ningún concepto. Que en el trabajo dé un poco de cosita confesar que la seguimos religiosamente. Y que tenga alguno de los ingredientes de esta lista:

– Una mala de la categoría de Madeleine Stowe.

– Una protagonista con las hagallas de Kerry Washington y a quien le queden tan bien como a ella los trajes chaqueta. A Julianna Margulies de The Good Wife le quedan igual de bien pero no sé porque nunca he considerado esa serie un guity pleasure.

– Mucha tensión sexual (Véase Booth y Bones, Castle y Beckett, Sookie y Alcide) o directamente mucho sexo (Véase Sookie y Bill, Sookie y Eric).

– Un guapo con la cara (y el culo) de Dylan McDermott o Taylor Kitsch.