Crítica de ‘Gone Girl’ (Perdida)

Nick Dunne (Ben Affleck) frente al cartel de su desaparecida esposa.
Nick Dunne (Ben Affleck) frente al cartel de su desaparecida esposa.

En cuanto supe que el próximo proyecto cinematográfico de David Fincher iba a ser la adaptación de la novela Gone Girl (Perdida), compré el libro y lo devoré. Había que hacer los deberes. El de Gillian Flynn, una ex escritora de la revista de cultura popular Entertainment Weekly, es un libro que empieza siendo la típica historia de misterio, el típico whodunit (Amy Dunne desaparece una mañana sin dejar mucho más rastro que unos cuantos cristales rotos y la puerta de casa abierta. Su marido, Nick, no tiene idea de dónde está pero cada vez parece más el sospechoso perfecto de lo que podría ser el asesinato de su esposa. Pero no hay cuerpo del delito. ¿Qué ha pasado con Amy? ¿Quién ha podido matar o hacer desaparecer a alguien tan encantador y perfecto como ella?). Pero a la mitad del libro la historia da un giro inesperado que convierte Gone Girl en algo más que una simple historia de misterio.

Tampoco es sólo misterio su versión para la gran pantalla dirigida por Fincher y cuya adaptación del guión ha recaído de hecho en manos de la misma Flynn. Tal vez por eso ésta es una de las adaptaciones más fieles que haya visto en mucho tiempo de libro a película. Incluso la casa en medio del ruinoso y desvencijado North Cartage, en Misuri, donde viven los Dunne, tiene exactamente el mismo aspecto que me había imaginado al leer las palabras de Flynn en el libro. Y eso que la hazaña de versionar no era fácil sobre todo en parte por cómo está narrado el libro, con fragmentos en primera persona del diario de Amy, que la película consigue sustituir con acierto por voces en off explicativas de Rosamund Pike (Jack Reacher), teñida de rubia para encarnar a Amy. Y capítulos en primera persona explicados desde la perspectiva de Nick (Ben Affleck). Seguir leyendo Crítica de ‘Gone Girl’ (Perdida)

La ceremonia que no aburrió

Los productores de Argo, Grant Heslov, George Clooney y Ben Affleck, conversando con Jack Nicholson 'backstage' en el Dolby Theatre. (Matt Petit/ ©A.M.P.A.S.)
Los productores de Argo, Grant Heslov, George Clooney y Ben Affleck, conversando con Jack Nicholson ‘backstage’ en el Dolby Theatre. (Matt Petit/ ©A.M.P.A.S.)

Dos cosas nos han llamado la atención después de ver la ceremonia número 85 de entrega de los Oscars este domingo por la noche: la diversidad, no hubo una película claramente vencedora en número de premios aunque Argo fuera la ganadora moral; y el buen trabajo que la Academia ha hecho este año para conseguir una celebración más dinámica, divertida y atractiva que en ediciones pasadas.

El presentador de este año, Seth MacFarlane, se nos metió en el bolsillo con el primer chiste de la noche. Explicando que con la ceremonia empezaba la conquista para conseguir hacer reír al (famosamente desabrido) Tommy Lee Jones. MacFarlane le arrancó una sonrisa a Jones en ese mismo momento y dio una muestra del tipo de humor ácido, pero no tan políticamente incorrecto como la marca MacFarlane, que marcaría el resto de la ceremonia. Además del humor, el otro ingrediente predominante durante la velada fue la música. Charlize Theron y Channing Tatum bailaron a lo Fred Astaire y Ginger Rogers; Joseph Gordon-Levitt y Daniel Radcliffe cantaron; Catherine Zeta-Jones recuperó uno de sus números más míticos en el musical Chicago; Jennifer Hudson consiguió poner a todo el mundo en pie en el Dolby Theatre con su actuación sacada de Dreamgirls; y Adele emocionó con la canción de Skyfall por la que acabaría llevándose un Oscar.

Charlize Theron y Channing Tatum en uno de los muchos momentos musicales de la noche. (Michael Yada/ ©A.M.P.A.S.)
Charlize Theron y Channing Tatum en uno de los muchos momentos musicales de la noche. (Michael Yada/ ©A.M.P.A.S.)

Notas musicales a un lado, la primera sorpresa de la fiesta vino con el primer premio. Christoph Waltz se llevaba el Oscar a la mejor interpretación masculina de reparto por Django Unchained y ante favoritos como el mismo Jones o Robert DeNiro. Dos colaboraciones de Quentin Tarantino y Waltz, Inglourious Basterds y ésta, y dos Oscars para el austríaco.

No hubo sorpresas con la victoria de Anne Hathaway por su actuación de reparto en Les Miserábles. La actriz estaba emocionada pero dio un discurso previsible, casi enlatado y donde se aseguró de incluir todos los nombres necesarios en su monótona lista de agradecimientos.

Chris Terrio se hacía con el Oscar al mejor guión adaptado por Argo, como no podía ser de otra manera y asegurándose de nombrar a su director, Ben Affleck. Las referencias a Affleck y su ausencia de nominación en la categoría de dirección fueron uno de los temas recurrentes de la noche.

Quentin Tarantino fue el siguiente en subir al escenario del Dolby, para recoger su premio al mejor guión original por Django. Teníamos la sensación que ese premio ya llevaba puesto el nombre de Mark Boal, guionista de Zero Dark Thirty. Tal vez la controversia rodeando a ese título por su veracidad, o falta de ella, y por su representación de la violencia y tortura acabó pasando factura. En todo caso Tarantino no defrauda y demostró su creatividad con un discurso original, sincero y claramente improvisado: “Quiero decir que es todo un honor que me den el Oscar este año porque tanto en la categoría de guión original como en la de guión adaptado, la escritura ha sido fantástica. Éste ha sido el año de los guionistas. Me encanta la competición”, dijo el director.

Otra de las sorpresas de la noche llegó de la mano de Ang Lee, que se hacía con el Oscar a la mejor dirección por Life of Pi. La ausencia de Affleck entre los nominados hacía pensar que Steven Spielberg podría acabar recibiendo el galardón por su trabajo en Lincoln, pero fue Lee el finalmente escogido. Su película sumó cuatro estatuillas a lo largo de la noche, siendo la más galardonada en esta edición.

Jennifer Lawrence tropezaba con su enorme vestido de Dior de camino al escenario para recoger su premio a la mejor interpretación femenina en Silver Linings Playbook. Su victoria apenas fue una sorpresa, aunque Jessica Chastain (Zero Dark Thirty) era la otra gran favorita de la noche.

Como no podía ser de otra forma, Daniel Day-Lewis se hacía con el Oscar a la mejor interpretación masculina por su trabajo en Lincoln. El intérprete batía así un récord al ser el primer actor en llevarse este premio tres veces. Day-Lewis tiene Oscars por My Left Foot y There Will Be Blood. El británico dio uno de los mejores discursos de la noche haciendo referencia a la también ganadora de tres Oscars y que además le entregó su premio, Meryl Streep. Day-Lewis le agradeció a su esposa que haya sabido convivir con todos los personajes que ha tenido que interpretar y personificar a lo largo de sus años de matrimonio.

Daniel Day-Lewis, Jennifer Lawrence, Anne Hathaway y Christopher Waltz, los cuatro ganadores en las categorías de actuación, fotografiados junto a sus estatuillas. (Matt Petit/ ©A.M.P.A.S.)
Daniel Day-Lewis, Jennifer Lawrence, Anne Hathaway y Christopher Waltz, los cuatro ganadores en las categorías de actuación, fotografiados junto a sus estatuillas. (Matt Petit/ ©A.M.P.A.S.)

La noche terminó con el Oscar a la mejor película para Argo, que durante las últimas semanas se había destacado como la gran favorita. Affleck, uno de los productores de la película además de ser su director, se pudo desquitar poniendo sus manos sobre la estatuilla dorada. El cineasta quiso hacer referencia en su discurso al Oscar que ganó por su guión de Good Will Hunting junto a Matt Damon.

“Ya estuve aquí hace unos 15 años y entonces no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. Era un crío enfrente de todos vosotros y nunca pensé que podría volver”, dijo el director y productor, añadiendo que ha aprendido que en su profesión hay que trabajar muy duro, no guardar rencores y levantarse sin importar lo mucho que te hayan golpeado en la vida.

Life of Pi suma cuatro Oscars, Argo y Les Misérables tres, Skyfall, Django Unchained y Lincoln se llevaron dos. Clica aquí para ver la lista completa de galardonados.

La infinita ‘Awards Season’

Jennifer Lawrence conversando con el también nominado Hugh Jackman durante la comida de nominados que la Academia de Hollywood organiza cada año. Todd Wawrychuk / ©A.M.P.A.S.
Jennifer Lawrence conversando con el también nominado Hugh Jackman durante la comida de nominados que la Academia de Hollywood organiza cada año. Todd Wawrychuk / ©A.M.P.A.S.

Para cuando por fin se entreguen las estatuillas doradas este domingo por la noche algunos intérpretes, guionistas, productores y cineastas van a estar bastante cansados y seguramente aliviados de que haya terminado todo, con o sin premios para celebrarlo.

Con la entrega de los Oscar este 24 de febrero finalizará la llamada “Awards Season”. Nombre acuñado por la prensa y los insiders de la industria para referirse a ese periodo de principios de año donde se acumulan la mayoría de  entregas de premios para los films y también algunas series de televisión realizados durante el año pasado. Tradicionalmente suele empezar con los Globos de Oro y termina con los Oscar.

En esta temporada de entrega de premios ha habido gente especialmente ocupada y demandada. Así el pasado 13 de enero Jennifer Lawrence se enfundaba en un no necesariamente bien recibido vestido de Dior Couture para caminar por la alfombra roja y llevarse un Globo de Oro a la Mejor actriz en una comedia o musical por Silver Linings Playbook. Dos semanas más tarde la chica se presentaba a los premios SAG, entregados por el sindicato de actores, con pneumonía atípica y habiendo tenido que enviar el día anterior a su compañera de reparto en la película, Jacki Weaver, a recoger el premio que le otorgaba la Academia de cine y televisión australiana (AACTA). Después de eso, la protagonista de Hunger Games se tenía que enfrentar a las cámaras de nuevo para la comida anual que la Academia de Hollywood organiza con todos los nominados a los Oscars y menos de una semana más tarde estaba en Londres para los BAFTA.

Y Lawrence ni siquiera ha sido la más ocupada esta Awards Season. Jessica Chastain, nominada por su interpretación en Zero Dark Thirty, ha participado en la mayoría de esas entregas de premios celebradas en Los Ángeles, con el inconveniente añadido de tener que volar desde Nueva York, donde hasta el 9 de febrero se ponía en el papel de la protagonista de The Heiress en Broadway. Y Ben Affleck ha sumado a todas esas fechas su asistencia a los premios entregados por el sindicato de directores (DGA), donde acabó ganando por su realización de Argo.

Y es que parece que después de los Oscars todos merecemos un poco de descanso. Nosotros para no tener que leer otra lista infinita de ganadores y volver a ver una nueva ceremonia donde acabamos más interesados en quién lleva qué… y los Chastain, Lawrence y Affleck para poder dejar de pasear por la alfombra roja de una vez por todas.

Las nueve nominadas

Ben Affleck en Argo
Ben Affleck en ‘Argo’. (Warner Bros Pictures)

Ben Affleck se lo ha llevado todo este año: el Globo de Oro, el premio a la mejor dirección según el sindicato de directores americanos (DGA). Y su película Argo incluso se ha hecho con el premio al mejor reparto concedido por el sindicato de actores (SAG), una especie de equivalente a mejor película del año en estos premios. La pregunta es tal vez por qué los Oscar se han olvidado de nominarlo a la mejor dirección. Y ya puestos a preguntar por qué se olvidaron también de Kathryn Bigelow.

Con nueve títulos nominados como mejor película este año (Amour, Argo, Beasts of the Southern Wild, Django Unchained, Les Misérables, Life of Pi, Lincoln, Silver Linings Playbook, Zero Dark Thirty) sólo cinco directores se han podido llevar ese honor (Michale Haneke por Amour, Benh Zeitlin por Beasts of the Shouthern Wild, Ang Lee por Life of Pi, David O. Russell por Silver Linings Playbook y Steven Spielberg por Lincoln). Algo que deja a cuatro directores sin el honor de una nominación pese a que su película sí que esté reconocida.

Hace unos años que en la Academia de Hollywood se están rompiendo los cuernos por intentar atraer una audiencia más joven durante la emisión de los Oscars. Lo han intentado prácticamente todo: contratar a los jovencísimos y guapos (aunque no necesariamente emotivos) Anne Hathaway y James Franco para presentar la ceremonia en 2011, eliminar las interpretaciones en directo de las canciones nominadas, cargarse en alguna ocasión el tradicional discurso que da el presidente de la Academia (Sid Ganis optó por simplemente saludar a cámara y ahorrarse el discurso en la ceremonia de 2009) y la mejor de todas ellas ampliar el número de películas nominadas de cinco a diez.

Fue esa ampliación la que consiguió nominaciones para títulos que tal vez de otra forma nunca se hubieran hecho con un reconocimiento a la mejor película como The Blind Side hace tres años o Inception hace dos (Christopher Nolan siempre ha sido un favorito de los fans pero la Academia no le suele demostrar el mismo amor).

Las normas se flexibilizaron un poco el año pasado y ahora se pueden nominar un mínimo de cinco títulos y hasta un máximo de diez, de ahí las nueve de este año. Con lo especialmente bueno para el cine que ha sido 2012 no sorprende ver una lista tan larga de films reconocidos. Una pena que la lista para directores no pueda ampliarse también para las más que merecidas nominaciones de Bigelow y Affleck.