El año de los biopics de científicos

    Eddie Redmayne en 'The Theory of Everything'.
    Eddie Redmayne en ‘The Theory of Everything’.

    En el apartado del Oscar para la mejor actriz las cosas están claras, Julianne Moore lleva la cabeza con Still Alice. Patricia Arquette es la favorita a su vez entre las actrices de reparto por Boyhood. Y todo el mundo quedaría muy sorprendido si J.K. Simmons no se lleva la estatuillla por su papel también secundario en Whiplash. La única categoría interpretativa con posibilidades de sorprender un poco en los Oscar, o donde no hay un único favorito, es la de mejor actor masculino principal.

    Michael Kaeton y su Birdman tienen muchas opciones, mi preferido sigue siendo Jake Gyllenhaal por Nightcrawler (me atrevería a decir que es el menos probable que gane, si consigue siquiera la nominación) y nadie discute el trabajo transformador de Steve Carrell en Foxcatcher. Pero éste podría ser el año en el que gane un actor británico poniéndose en la piel de un personaje real que se dedicó a la ciencia. Y hay dos opciones perfectamente viables para ello.

    Benedict Cumberbatch en 'The Imitation Game'.
    Benedict Cumberbatch en ‘The Imitation Game’.

    Por un lado el actor de moda gracias a Sherlock y a su incapacidad para pronunciar “penguin” en inglés, Benedict Cumberbatch, protagoniza The Imitation Game (Descifrando Enigma). En ella se pone en la piel de Alan Turing y echa un poco de luz sobre la castigada figura de este matemático y filósofo cuyo trabajo fue clave para descifrar los mensajes nazis durante la Segunda Guerra Mundial y ayudar en la victoria aliada. Algo que no lo salvaría de ser condenado a castración química años después por el simple hecho de ser homosexual.

    Pese a que la comunidad científica ha hablado de algunas de las incorrecciones históricas de la película, no se puede negar que este título (nominadísimo para los BAFTA y ganador del premio del público en el Festival de Cine Internacional de Toronto) no sólo funciona como thriller bélico con un punto de espionaje sino que consigue acercarnos un poco más a la figura de Turing y querer saber más cosas sobre él. Como Turing, Cumberbatch hace gala de sus muchos talentos interpretativos aunque a veces se haga difícil no ver a otro de sus personajes hiperinteligentes, asociales y poco dados a tratar con la gente de una forma educada que tanto le hemos visto interpretar ya en títulos como Sherlock o The Fifth Estate.

    Eddie Redmayne y Felicity Jones en 'The Theory of Everything'.
    Eddie Redmayne y Felicity Jones en ‘The Theory of Everything’.

    Por otro lado Eddie Redmayne, del que nos enamoramos en My Week with Marilyn (Mi semana con Marilyn) y vimos cantando en Les Misérables, interpreta a Stephen Hawking en The Theory of Everything (La teoría del todo).

    La película (también nominadísima para los BAFTA) empieza con un Hawking todavía sano y dando muestras profusas de su agilidad. Redmayne se esconde detrás de las gafas y el pelo del famoso científico primero, quedando casi irreconocible, y a medida que su personaje va sufriendo una parálisis física cada vez mayor el actor se resguarda también detrás de la postura y la silla de ruedas a la que queda postrado.

    Más que un biopic sobre Hawking en sí, The Theory of Everything (que está basado en el libro de memorias de Jane Wilde Hawking, la primera esposa del científico) relata la historia de amor y desamor entre ambos. Una ruptura de la relación, la de los Hawking, que sorprende por lo increíblemente racional y civilizada que acaba siendo.

    Si hay que quedarse con uno de los dos (Cumberbatch o Redmayne), me decantaría por el pelirrojo como favorito. Además de acabar de ganar un Globo de Oro por este papel, el actor se pone en la piel de un personaje perseverante y que no se rinde, alguien para quien donde hay vida, hay esperanza. Y ya sabemos lo mucho que gustan estas cosas a los votantes de Hollywood.

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