Festival Internacional de Cine de Toronto. Días 5 y 6

    En Toronto hace tiempo que se me habían metido en el bolsillo a base de mucha amabilidad y una ciudad cosmopolita y amable con los peatones. Pero desde esta edición de TIFF todavía más. Me alucinan las multitudes a toda hora del día para las proyecciones de todo tipo de películas y es que al parecer son muchos los que hacen coincidir las vacaciones con el festival, que también se llena de estudiantes universitarios. La muestra más recalcitrante de la cinefilia de esta ciudad la he tenido este lunes por la noche cuando he visto a una multitud intentando hacer fotos durante una de las muchas premieres que hay en el festival. Los gritos de la gente eran de “Michael, Michael” y yo me preguntaba a qué Michael asistente a la edición de este año estarían refiriéndose: ¿Michael Douglas? ¿Michael Moore? Bastante más desconocido que todo eso: Michael Shannon, que estaba a punto de presentar 99 Homes.

    Channing Tatum y un casi irreconocible Steve Carrell en 'Foxcatcher'.
    Channing Tatum y un casi irreconocible Steve Carell en ‘Foxcatcher’.

    En todo caso empiezo el lunes con con la proyección de prensa de Foxcatcher. Bennett Miller (Moneyball, Capote) dirige a Channing Tatum, Steve Carell y Mark Ruffalo en este drama basado en hechos reales. Tatum y Ruffalo son dos hermanos y atletas que a finales de los ochenta compitieron con el equipo estadounidense de lucha libre. Carell interpreta al millonario y filántropo que los contrató para, según él, asegurar la victoria de los valores americanos en los Juegos Olímpicos de Seúl 1988 además de darse aires de importancia. Tatum, Carell y tal vez incluso Ruffalo tienen la nominación al Oscar casi asegurada. Pero más allá de sus interpretaciones, Foxcatcher es una película gris, lenta y deprimente como sus personajes.

    Reese Witherspoon y su mochila en 'Wild'.
    Reese Witherspoon y su mochila en ‘Wild’.

    La que también tiene la nominación casi asegurada es Reese Witherspoon gracias a Wild (se rumorea que podría estar nominada también por The Good Lie pero no he tenido ocasión de poder verla en el festival). Basada en el libro autobiográfico de Cheryl Strayed, Witherspoon se pone en la piel de su autora para hacer a pie más de 1,700 km del Pacific Crest Trail, un camino a lo largo de las cordilleras de la costa oeste americana. A lo largo del periplo de la protagonista por su camino se entretejen flashbacks acertadamente colocados que nos explican qué la ha llevado a esa situación. El director canadiense Jean-Marc Vallée vuelve a arrancarle a su protagonista una interpretación estelar, tal como lo hiciera el año pasado con Matthew McConaughey y Jared Leto en Dallas Buyers Club. Lo mejor, además de esta historia de superación personal, es una banda sonora plagada de Simon & Garfunkel, el paisaje de la costa del Pacífico y las ganas que entran de ponerse las botas e irse de excursión unos días.

    J.K. Simmons y Miles Teller en 'Whiplash'.
    J.K. Simmons y Miles Teller en ‘Whiplash’.

    Lo siguiente en la agenda del día ha sido Whiplash, protagonizada por Miles Teller y J.K. Simmons. Su director, Damien Chazelle, se ha metido al público en el bolsillo al explicar que cuando era universitario el de Toronto era el festival al que le gustaba escaparse a ver películas. Teller interpreta en Whiplash a un estudiante y batería en una de las escuelas de música más prestigiosas de Nueva York. Su obsesión por ser el mejor lo pone en la mira del personaje de Simmons, un profesor poco dado a las alabanzas y mucho a los métodos nada ortodoxos. Simmons da una interpretación magistral y al parecer fue idea de Jason Reitman, que trabajó con él en Juno y es productor de Whiplash, que Chazelle lo fichara para este papel.

    Gael García Bernal en 'Rosewater'.
    Gael García Bernal en ‘Rosewater’.

    El lunes termina con Rosewater. Menos mal que Jon Stewart sigue teniendo trabajo fijo como presentador del Daily Show porque no sé si podría ganarse la vida como director de cine. Rosewater es su ópera prima y se le nota la inexperiencia. Basándose en el libro de memorias del periodista iraní Maziar Bahari, Stewart nos explica la detención de más de 100 días de Bahari en Irán cuando el reportero acudió a su país natal para cubrir las elecciones presidenciales de 2009 y fue falsamente acusado y encarcelado por presunto espía. Rosewater funciona porque el de Bahari es un relato muy interesante, pero viéndola uno se pregunta si hacer un documental sobre los hechos no le hubiera hecho más justicia a esta historia. No ayudan ni la voz en off que Stewart utiliza a modo explicativo en lugar de simplemente mostrarnos las cosas, ni el hecho de que el director haya decidido que sus personajes iraníes hablen inglés con acento en lugar de persa entre ellos (a pesar de que precisamente esto es lo que ha permitido que el mexicano Gael García Bernal se haya hecho con el papel protagonista). El mejor momento de la noche vino sin duda después de la proyección, cuando Stewart, García Bernal y el mismo Bahari subieron al escenario y el periodista pidió un aplauso para su esposa, que estaba embarazada cuando lo encerraron e hizo todo lo posible para que el tema trascendiera a la opinión pública y conseguir así su liberación.

    El martes empieza con una proyección temprana de Still Alice que no lamento. Segunda interpretación estelar del festival para Julianne Moore que se pone en la piel y la mente de una profesora universitaria brillante, además de esposa y madre de tres hijos a quien le diagnostican Alzheimer con apenas 50 años. Basada en la novela de Lisa Genova, la pareja sentimental formada por Richard Glatzer y Wash Westmoreland ha escrito el guión y dirige con maestría una historia con la que es difícil no emocionarse. En una conversación posterior con Westmoreland, el director me explica por qué decidieron mantenerse en primeros planos de Moore durante buena parte de la película y mostrar así el deterioro de Alice a lo largo de ella. La pelirroja se merece una nominación al Oscar por una de las oportunidades más jugosas en la gran pantalla que ha tenido en mucho tiempo.

    La versión fea de Jennifer Aniston en 'Cake'.
    La versión fea de Jennifer Aniston en ‘Cake’.

    Otra actriz que parece estar persiguiendo la nominación es Jennifer Aniston. Con Cake la ex de Friends luce cicatrices, pelo castaño y desarreglado e incluso quilos de más interpretando a la superviviente de un accidente que sufre algo más que dolor crónico. Enganchada a los calmantes, habiendo conseguido alejar a su marido y sin más allegados que una empleada doméstica bienintencionada, el personaje de Aniston acaba encontrado consuelo y conexión en el marido viudo de una de sus antiguas compañeras de terapia, que se ha suicidado. Que el viudo en cuestión esté interpretado por Sam Worthington ayuda claro. Habrá que ver si Cake, que está producida por la actriz, le vale a Aniston el reconocimiento como actriz también fuera del género de las comedias.

    Y así termina mi periplo en Toronto. Siguen en mi lista de pendientes de ver The Theory of Everything, Miss Julie, The Imitation Game, The Good Lie y un largo etcétera.

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