El modelo de emisión de Netflix

La primera temporada de 'House of Cards' se ha podido ver íntegramente en Netflix desde el día de su estreno.
La primera temporada de ‘House of Cards’ se ha podido ver íntegramente en Netflix desde el día de su estreno.

En Netflix, el servicio de videoclub por correo y para ver legalmente películas y series de televisión online por una módica cantidad mensual, se han dado cuenta de un hábito común entre sus suscriptores. La nueva tendencia entre los que miramos la tele sobre todo por Internet es el “binge viewing”.

Algo que se traduce en el hecho casi seguro de que, si te pones a ver un capítulo de la segunda temporada de Breaking Bad, difícilmente lo dejarás ahí y (dependiendo del tiempo que tengas) acabarás viendo tres, cuatro, cinco capítulos seguidos o incluso la temporada entera de una tirada… Nos van las maratones televisivas vaya.

Netflix por el momento está disponible en Estados Unidos, Canadá, América Latina, Irlanda, Reino Unido y algunos países escandinavos, pero todavía no en España. La compañía no se conforma con ser únicamente una alternativa a Blockbuster o el videoclub de la esquina y en ella se han atrevido también con la producción de series, entrando así en plena competencia con gigantes como HBO, Showtime o las cadenas de televisión en abierto estadounidenses.

Su primer experimento en la silla del productor ha sido la muy aclamada y cargada de talento cinematográfico House of Cards, protagonizada por Kevin Spacey y producida por David Fincher. Y con la emisión de la primera temporada de esta serie, en Netflix se han atrevido a hacer algo que responde a esas ansias por ver una serie de golpe que tenemos muchos. Los 13 capítulos de la primera de House of Cards estaban disponibles para ser vistos íntegramente el pasado 1 de febrero, día de su estreno en Netflix. Algo que contrasta con la tradicional emisión de un capítulo a la semana por la que ha optado Canal + en España, por ejemplo.

Estamos viendo la confluencia de todos los medios de comunicación. En el futuro toda distinción entre televisión e Internet acabará desapareciendo”, nos cuenta el jefe de guionistas de House of Cards, Beau Willimon, sobre esta nueva forma de hacer y emitir tele. “Poner los 13 capítulos de la temporada disponibles el día del estreno de House of Cards es Netflix. Es lo que la gente espera. Dejas en manos de la audiencia la forma en la que mirarán la serie”.

Una fórmula, la de dejar ese consumo en manos de la audiencia, que ha dado mucho que hablar. Series de éxito como The Walking Dead se nutren de la expectativa que crean entre sus fans semana tras semana, haciendo que inunden de comentarios la blogosfera o Twitter. Desde luego House of Cards ha gozado de muy buena salud en las redes sociales antes y después de su estreno, pero su vida en ellas podría ser inferior al de otras series, al no estar sus episodios repartidos durante varios meses. Además, los espectadores menos hambrientos han tenido que asegurarse de evitar spoilers y los más ávidos han tenido que buscar lugares seguros donde hablar del final de la primera temporada.

Pero para Spacey todo acaba resumiéndose a algo mucho más simple. “Hablo con mis amigos y me dicen cosas como: ‘Este fin de semana me he quedado en casa viendo tres temporadas de Breaking Bad o dos temporadas de Game of Thrones‘. Parece que la gente está consumiendo televisión de esa forma. Para mí tiene sentido que Netflix haya aprendido la lección que la industria de la música no supo aprender: dale al consumidor lo que quiere, cuando lo quiere y en el formato en el que lo quiere, a un precio razonable. El consumidor pagará por ello en lugar de robarlo. Y eso es lo que están haciendo”.

Emborrachándose como en ‘The Wire’

Bunk (Wendell Pierce) y McNulty (Dominic West) en el Kavanagh's ficticio de 'The Wire'.
Bunk (Wendell Pierce) y McNulty (Dominic West) en el Kavanagh’s ficticio de ‘The Wire’.

La unidad de homicidios de The Wire tenía una curiosa manera de conmemorar la defunción de sus policías. Se llevaban el cadáver a un pub irlandés, lo ponían encima de la mesa de billar y se emborrachaban mientras reflexionaban sobre la vida y la muerte. Además de cantar un poco. La cosa solía acabar con Bunk (Wendell Pierce) y McNulty (Dominic West) demasiado borrachos para volver a casa conduciendo, pero haciéndolo igualmente.

El pub en cuestión, Kavanagh’s, lamentablemente no existe. Pero según el Baltimore Sun, periódico por excelencia de la ciudad del que nos fiamos porque (el creador de The Wire) David Simon trabajó en él durante años, está basado en un antiguo bar de polis de la ciudad llamado Kavanaugh’s.

En todo caso, si estás por Baltimore haciendo la típica ruta de sitios donde rodaron la serie, te puedes pasar por The Sidebar Tavern, un bar punk que en The Wire reconvirtieron en Kavanagh’s. Las posibilidades de encontrarse en él con Lester Freamon (Clarke Peters) compartiendo su sabiduría con el resto de bebedores son mínimas, pero los fans de esta serie nos prestamos a todo.

La ceremonia que no aburrió

Los productores de Argo, Grant Heslov, George Clooney y Ben Affleck, conversando con Jack Nicholson 'backstage' en el Dolby Theatre. (Matt Petit/ ©A.M.P.A.S.)
Los productores de Argo, Grant Heslov, George Clooney y Ben Affleck, conversando con Jack Nicholson ‘backstage’ en el Dolby Theatre. (Matt Petit/ ©A.M.P.A.S.)

Dos cosas nos han llamado la atención después de ver la ceremonia número 85 de entrega de los Oscars este domingo por la noche: la diversidad, no hubo una película claramente vencedora en número de premios aunque Argo fuera la ganadora moral; y el buen trabajo que la Academia ha hecho este año para conseguir una celebración más dinámica, divertida y atractiva que en ediciones pasadas.

El presentador de este año, Seth MacFarlane, se nos metió en el bolsillo con el primer chiste de la noche. Explicando que con la ceremonia empezaba la conquista para conseguir hacer reír al (famosamente desabrido) Tommy Lee Jones. MacFarlane le arrancó una sonrisa a Jones en ese mismo momento y dio una muestra del tipo de humor ácido, pero no tan políticamente incorrecto como la marca MacFarlane, que marcaría el resto de la ceremonia. Además del humor, el otro ingrediente predominante durante la velada fue la música. Charlize Theron y Channing Tatum bailaron a lo Fred Astaire y Ginger Rogers; Joseph Gordon-Levitt y Daniel Radcliffe cantaron; Catherine Zeta-Jones recuperó uno de sus números más míticos en el musical Chicago; Jennifer Hudson consiguió poner a todo el mundo en pie en el Dolby Theatre con su actuación sacada de Dreamgirls; y Adele emocionó con la canción de Skyfall por la que acabaría llevándose un Oscar.

Charlize Theron y Channing Tatum en uno de los muchos momentos musicales de la noche. (Michael Yada/ ©A.M.P.A.S.)
Charlize Theron y Channing Tatum en uno de los muchos momentos musicales de la noche. (Michael Yada/ ©A.M.P.A.S.)

Notas musicales a un lado, la primera sorpresa de la fiesta vino con el primer premio. Christoph Waltz se llevaba el Oscar a la mejor interpretación masculina de reparto por Django Unchained y ante favoritos como el mismo Jones o Robert DeNiro. Dos colaboraciones de Quentin Tarantino y Waltz, Inglourious Basterds y ésta, y dos Oscars para el austríaco.

No hubo sorpresas con la victoria de Anne Hathaway por su actuación de reparto en Les Miserábles. La actriz estaba emocionada pero dio un discurso previsible, casi enlatado y donde se aseguró de incluir todos los nombres necesarios en su monótona lista de agradecimientos.

Chris Terrio se hacía con el Oscar al mejor guión adaptado por Argo, como no podía ser de otra manera y asegurándose de nombrar a su director, Ben Affleck. Las referencias a Affleck y su ausencia de nominación en la categoría de dirección fueron uno de los temas recurrentes de la noche.

Quentin Tarantino fue el siguiente en subir al escenario del Dolby, para recoger su premio al mejor guión original por Django. Teníamos la sensación que ese premio ya llevaba puesto el nombre de Mark Boal, guionista de Zero Dark Thirty. Tal vez la controversia rodeando a ese título por su veracidad, o falta de ella, y por su representación de la violencia y tortura acabó pasando factura. En todo caso Tarantino no defrauda y demostró su creatividad con un discurso original, sincero y claramente improvisado: “Quiero decir que es todo un honor que me den el Oscar este año porque tanto en la categoría de guión original como en la de guión adaptado, la escritura ha sido fantástica. Éste ha sido el año de los guionistas. Me encanta la competición”, dijo el director.

Otra de las sorpresas de la noche llegó de la mano de Ang Lee, que se hacía con el Oscar a la mejor dirección por Life of Pi. La ausencia de Affleck entre los nominados hacía pensar que Steven Spielberg podría acabar recibiendo el galardón por su trabajo en Lincoln, pero fue Lee el finalmente escogido. Su película sumó cuatro estatuillas a lo largo de la noche, siendo la más galardonada en esta edición.

Jennifer Lawrence tropezaba con su enorme vestido de Dior de camino al escenario para recoger su premio a la mejor interpretación femenina en Silver Linings Playbook. Su victoria apenas fue una sorpresa, aunque Jessica Chastain (Zero Dark Thirty) era la otra gran favorita de la noche.

Como no podía ser de otra forma, Daniel Day-Lewis se hacía con el Oscar a la mejor interpretación masculina por su trabajo en Lincoln. El intérprete batía así un récord al ser el primer actor en llevarse este premio tres veces. Day-Lewis tiene Oscars por My Left Foot y There Will Be Blood. El británico dio uno de los mejores discursos de la noche haciendo referencia a la también ganadora de tres Oscars y que además le entregó su premio, Meryl Streep. Day-Lewis le agradeció a su esposa que haya sabido convivir con todos los personajes que ha tenido que interpretar y personificar a lo largo de sus años de matrimonio.

Daniel Day-Lewis, Jennifer Lawrence, Anne Hathaway y Christopher Waltz, los cuatro ganadores en las categorías de actuación, fotografiados junto a sus estatuillas. (Matt Petit/ ©A.M.P.A.S.)
Daniel Day-Lewis, Jennifer Lawrence, Anne Hathaway y Christopher Waltz, los cuatro ganadores en las categorías de actuación, fotografiados junto a sus estatuillas. (Matt Petit/ ©A.M.P.A.S.)

La noche terminó con el Oscar a la mejor película para Argo, que durante las últimas semanas se había destacado como la gran favorita. Affleck, uno de los productores de la película además de ser su director, se pudo desquitar poniendo sus manos sobre la estatuilla dorada. El cineasta quiso hacer referencia en su discurso al Oscar que ganó por su guión de Good Will Hunting junto a Matt Damon.

“Ya estuve aquí hace unos 15 años y entonces no tenía ni idea de lo que estaba haciendo. Era un crío enfrente de todos vosotros y nunca pensé que podría volver”, dijo el director y productor, añadiendo que ha aprendido que en su profesión hay que trabajar muy duro, no guardar rencores y levantarse sin importar lo mucho que te hayan golpeado en la vida.

Life of Pi suma cuatro Oscars, Argo y Les Misérables tres, Skyfall, Django Unchained y Lincoln se llevaron dos. Clica aquí para ver la lista completa de galardonados.

La infinita ‘Awards Season’

Jennifer Lawrence conversando con el también nominado Hugh Jackman durante la comida de nominados que la Academia de Hollywood organiza cada año. Todd Wawrychuk / ©A.M.P.A.S.
Jennifer Lawrence conversando con el también nominado Hugh Jackman durante la comida de nominados que la Academia de Hollywood organiza cada año. Todd Wawrychuk / ©A.M.P.A.S.

Para cuando por fin se entreguen las estatuillas doradas este domingo por la noche algunos intérpretes, guionistas, productores y cineastas van a estar bastante cansados y seguramente aliviados de que haya terminado todo, con o sin premios para celebrarlo.

Con la entrega de los Oscar este 24 de febrero finalizará la llamada “Awards Season”. Nombre acuñado por la prensa y los insiders de la industria para referirse a ese periodo de principios de año donde se acumulan la mayoría de  entregas de premios para los films y también algunas series de televisión realizados durante el año pasado. Tradicionalmente suele empezar con los Globos de Oro y termina con los Oscar.

En esta temporada de entrega de premios ha habido gente especialmente ocupada y demandada. Así el pasado 13 de enero Jennifer Lawrence se enfundaba en un no necesariamente bien recibido vestido de Dior Couture para caminar por la alfombra roja y llevarse un Globo de Oro a la Mejor actriz en una comedia o musical por Silver Linings Playbook. Dos semanas más tarde la chica se presentaba a los premios SAG, entregados por el sindicato de actores, con pneumonía atípica y habiendo tenido que enviar el día anterior a su compañera de reparto en la película, Jacki Weaver, a recoger el premio que le otorgaba la Academia de cine y televisión australiana (AACTA). Después de eso, la protagonista de Hunger Games se tenía que enfrentar a las cámaras de nuevo para la comida anual que la Academia de Hollywood organiza con todos los nominados a los Oscars y menos de una semana más tarde estaba en Londres para los BAFTA.

Y Lawrence ni siquiera ha sido la más ocupada esta Awards Season. Jessica Chastain, nominada por su interpretación en Zero Dark Thirty, ha participado en la mayoría de esas entregas de premios celebradas en Los Ángeles, con el inconveniente añadido de tener que volar desde Nueva York, donde hasta el 9 de febrero se ponía en el papel de la protagonista de The Heiress en Broadway. Y Ben Affleck ha sumado a todas esas fechas su asistencia a los premios entregados por el sindicato de directores (DGA), donde acabó ganando por su realización de Argo.

Y es que parece que después de los Oscars todos merecemos un poco de descanso. Nosotros para no tener que leer otra lista infinita de ganadores y volver a ver una nueva ceremonia donde acabamos más interesados en quién lleva qué… y los Chastain, Lawrence y Affleck para poder dejar de pasear por la alfombra roja de una vez por todas.

El pedigrí cinematográfico de ‘House of Cards’

Kevin Spacey y Robin Wright en el primer capítulo de 'House of Cards'
Kevin Spacey y Robin Wright en el primer capítulo de ‘House of Cards’.

En House of Cards, la nueva serie protagonizada y producida por Kevin Spacey, no podían conformarse con poca cosa. Basada en una miniserie homónima de la BBC de los noventa, House of Cards ha sido readaptada y actualizada para la pequeña pantalla por Beau Willimon (nominado al Oscar por su guión del largometraje político The Ides of March). Willimon hace las veces también de productor y showrunner (o jefe de guionistas de la serie y que en televisión es quien acaba teniendo la mayor parte del control creativo y decide hacia dónde van las cosas narrativamente).

Willimon no está sólo en la producción de esta serie. Lo ayudan David Fincher (en su primera aventura televisiva); los socios habituales de Fincher, Josh Donen y Eric Roth; además del mismo Spacey en esta hazaña para explicar la historia del ambicioso congresista estadounidense Frank Underwood, encarnado por el mismo Spacey.

Fincher, más reconocido por su talento detrás de la cámara en films como Fight Club o The Social Network, ya había trabajado con Spacey en Seven y estaba buscando un proyecto con el que repetir con el actor, tal como el mismo Spacey le explicó a Versión Extendida. Además Fincher nos relató que estaba cada vez más interesado en aquello que sucede en la pequeña pantalla. En House of Cards el cineasta ha querido prestar también su talento como director, encargándose de ponerse tras las cámaras en el primer y segundo capítulos de la serie.

Después de eso le ha pasado la batuta a directores como James Foley (Glengarry Glen Ross), Joel Schumacher (Phone Booth, Veronica Guerin) o Allen Coulter (director habitual de episodios de The Sopranos o Boardwalk Empire). Y es que en televisión quien manda en realidad es el equipo de producción y el director puede llegar a cambiar para cada episodio. Aunque en este caso hayan preferido que cada realizador hiciera un mínimo de dos capítulos seguidos.

Una selección de nombres, la que compone el equipo de esta serie, en su mayoría bastante cinematográfica. A del de los directores y productores hay que sumar el de Robin Wright, en el papel de la maquiavélica esposa de Underwood. Y es tal vez esa práctica ausencia de experiencia en el medio la que acaba pasando factura a la larga.

La premisa de la serie es prometedora: nos exponen a la vida de un político sin escrúpulos y capaz de todo para saciar sus ansias de poder. Un personaje ambiguo de los que tanto hemos aprendido a apreciar con series como Mad Men, Breaking Bad o The Sopranos. Los primeros capítulos de la serie están ejecutados a la perfección, pero la trama se complica no necesariamente para lo mejor. Llega un momento en el que nos preguntamos cuántas caras diferentes puede tener realmente Underwood, sin acabar de entender muchas de ellas, ni de las motivaciones que lo empujan a él o a su esposa a actuar como lo hacen.

La narración de largo formato no es fácil y esta serie, con una primera temporada inicial de 13 episodios y que desde el principio fue aprobada para una segunda temporada, nos deja a veces con la duda de si las cosas no hubieran sido algo mejor en caso de que Willimon se hubiera dedicado a escribir otro largometraje.

  • Emisión en América Latina y Estados Unidos: Netflix, primera temporada desde el 1 de febrero.
  • Emisión en España: Canal +, un capítulo a la semana a partir del 21 de febrero.

Todos queremos pasar una velada en Rick’s Café

A pesar de que el verdadero Rick’s Café, al que todo el mundo iba en Casablanca, no era más que un decorado en los estudios de Warner Bros al norte de Los Ángeles, los nostálgicos de ese eterno romance entre Rick (Humphrey Bogart) e Ilsa (Ingrid Bergman) pueden comparar ficción cinematográfica con recreación en el Rick’s Cafe construido en Casablanca, Marruecos, por una intrépida estadounidense dispuesta a darles a los turistas aquello que buscaban.

Una escena que tal vez podamos evocar en Rick's Café.
Una escena que tal vez podamos evocar en Rick’s Café.

El Rick’s Café marroquí, inaugurado en 2004, promete piano en directo y una decoración que reproduce con fidelidad los detalles de la película. Seguirán pareciendo raros la ausencia de blanco y negro y la imposibilidad que de un momento otro aparezca Rick, cigarrillo en boca, y vestido con su eterno esmoquin blanco.

10 propuestas para San Valentín sin edulcorar (Ni Katherine Heigl, Jennifer Aniston o Gerard Butler)

Porque no hay que ser un romanticón para ser un romántico (obviando lo mucho que Hollywood ha llegado a minar de connotaciones negativas este término), proponemos una lista con diez títulos para quedarse en casa en San Valentín acurrucado en el sofá debajo de una manta. La compañía es opcional.

Four Weddings and a Funeral
No hay nada como una comedia romántica con Hugh Grant para ponerse tierno. La un poco más navideña Love Actually o About a Boy (de la que ahora mismo están preparando versión televisiva) también se valen.

Four Weddings and a Funeral
Andy McDowell y la melena de Hugh Grant en ‘Four Weddings and a Funeral’.

When Harry Met Sally…
Con guión de Nora Ephron y Meg Ryan en el papel protagonista (un poco como la versión femenina y americana de Hugh Grant). En la misma línea pero con menos sentido del humor, Sleepless in Seattle repite el tándem Ephron+ Ryan pero cambia a Billy Crystal por un Tom Hanks pre Oscars.

Casablanca
A Ilsa (Ingrid Bergman) y Rick (Humphrey Bogart) siempre les quedará París. A nosotros siempre nos quedará ese plano medio de Bogie y Bergman en el aeropuerto, mirándose fijamente a los ojos, sabiendo que es la última vez que lo hacen y con unos sombreros de ala que lamentablmente no se han vuelto a poner de moda. Si Casablanca te sabe a poco, To Have and Have Not es una especie de secuela no oficial.

Bogart y Bergman en Casablanca
Humphey Bogart e Ingrid Bergman diciéndose adiós en el aeropuerto.

High Fidelity
Nada mejor que una historia de amor a ritmo de buena música. Además del placer de poder ver a John Cusack antes de que tomara la dudosa senda que lo llevaría a hacer Serendipity, 2012 o Hot Tub Time Machine

Pride & Prejudice
Se valen tanto la peli de Joe Wright como la miniserie de la BBC con Colin Firth como Mr. Darcy.

Mr Darcy
Colin Firth, el Mr. Darcy definitivo.

In the Mood for Love
Porque no hay nada mejor que una historia de amor no consumado donde los protagonistas visten mejor que bien.

In the mood for love
Maggie Cheung y Tony Leung Chiu Wai en ‘In the Mood for Love’.

Manhattan, Annie Hall
o cualquier film de Woody Allen que profese amor por Nueva York y por Diane Keaton a partes iguales.

Brokeback Mountain
Es imposible no ponerse a llorar cuando Ennis (Heath Ledger) va a casa de los padres de Jack (Jake Gyllenhaal), que acaba de morir, y coge una camisa suya de aquel verano que ambos pasaron en Brokeback Mountain para olerla.

Mad About You
Sitcom que se atrevió a ir más allá de la típica fórmula del chico conoce a chica y nos explicó lo que pasaba justo después de que Paul (Paul Reiser) y Jamie (Helent Hunt) se casaran y compartieran un apartamento no tan grande en Manhattan y un cúmulo de amigos y familiares algo molestos.

Sex & the city
A menudo más sexo que amor en esta serie pionera sobre un grupo de amigas neoyorquinas.

Porque nunca se sabe cuándo van a necesitar una camarera nueva en Merlotte’s

Sookie y Tara en Merlotte's.
Sookie y Tara en Merlotte’s.

Vamos a dejarle a Sookie lo de llevar mejor que nadie la camiseta blanca y ceñida, los pantaloncitos cortos y el delantal de camarera en Merlotte’s. Y lo mejor será dejarle también a ella lo de acabar liada con un vampiro centenario, un vampiro milenario que podría hacer las veces de dios vikingo y seguir pensando en ese hombre lobo tan irresistible que ha resultado ser el buenorro de Alcide.

Pero aquí te dejamos con un enlace por si acaso te apetece mudarte a Bon Temps y estar a punto por si en Merlotte’s necesitan ayuda.

La camiseta que Sheldon se pondría si estuviera malito

Ya sabemos lo mucho que le gusta que le canten al doctor Sheldon Cooper cuando no se encuentra bien. Desde luego esta camiseta puede ser una buena opción la próxima vez que no pueda convencer a Penny para que le dé un masaje en el pecho con Vip’s Vaporub y le cante “Soft Kitty”.

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