Enganchados a los ‘guilty pleasures’

El reparto de Scandal
El reparto de ‘Scandal’.

Shonda Rhimes, creadora del culebrón médico Grey’s Anatomy y de Scandal, ha dicho que no le gusta nada que se refieran a su drama político como guilty pleasure. Al parecer los que consideramos Scandal un placer sólo confesable con cierto arrepentimiento, en el fondo pensamos que la serie es una mierda. Pero a pesar de ello no podemos dejar de mirarla.

Yo desde luego no puedo dejar de mirar Scandal y confieso una especial predilección por otros guilty pleasures como la primera de Revenge, Nashville, Friday Night Lights, American Horror Story (pre locura del asilo), True Blood (si obviamos todas las tramas que no tengan que ver con Sookie), Bones o cualquier serie de tipo Moonlighting anterior a la temporada en la que deciden liar por fin a sus protagonistas.

¿Pero qué es exactamente un guilty pleasure? Mi particular versión de ello: una serie que no hayan escrito ni Matthew Weiner (Mad Men), ni Vince Gilligan (Breaking Bad), ni ningún creador televisivo cuyo nombre sea David (Simon de The Wire, Milch de Deadwood, Chase de Los Soprano, Lynch de Twin Peaks…), o que esté producida por algún David también ilustre (Fincher de House of Cards), pero que a pesar de esta falta de pedigrí siga teniendo un guión medianamente sólido. Que no haga falta verla entera porque la trama se entiende igual aunque te saltes un par de capítulos, pero no apetezca saltarte ninguno bajo ningún concepto. Que en el trabajo dé un poco de cosita confesar que la seguimos religiosamente. Y que tenga alguno de los ingredientes de esta lista:

– Una mala de la categoría de Madeleine Stowe.

– Una protagonista con las hagallas de Kerry Washington y a quien le queden tan bien como a ella los trajes chaqueta. A Julianna Margulies de The Good Wife le quedan igual de bien pero no sé porque nunca he considerado esa serie un guity pleasure.

– Mucha tensión sexual (Véase Booth y Bones, Castle y Beckett, Sookie y Alcide) o directamente mucho sexo (Véase Sookie y Bill, Sookie y Eric).

– Un guapo con la cara (y el culo) de Dylan McDermott o Taylor Kitsch.

Las nueve nominadas

Ben Affleck en Argo
Ben Affleck en ‘Argo’. (Warner Bros Pictures)

Ben Affleck se lo ha llevado todo este año: el Globo de Oro, el premio a la mejor dirección según el sindicato de directores americanos (DGA). Y su película Argo incluso se ha hecho con el premio al mejor reparto concedido por el sindicato de actores (SAG), una especie de equivalente a mejor película del año en estos premios. La pregunta es tal vez por qué los Oscar se han olvidado de nominarlo a la mejor dirección. Y ya puestos a preguntar por qué se olvidaron también de Kathryn Bigelow.

Con nueve títulos nominados como mejor película este año (Amour, Argo, Beasts of the Southern Wild, Django Unchained, Les Misérables, Life of Pi, Lincoln, Silver Linings Playbook, Zero Dark Thirty) sólo cinco directores se han podido llevar ese honor (Michale Haneke por Amour, Benh Zeitlin por Beasts of the Shouthern Wild, Ang Lee por Life of Pi, David O. Russell por Silver Linings Playbook y Steven Spielberg por Lincoln). Algo que deja a cuatro directores sin el honor de una nominación pese a que su película sí que esté reconocida.

Hace unos años que en la Academia de Hollywood se están rompiendo los cuernos por intentar atraer una audiencia más joven durante la emisión de los Oscars. Lo han intentado prácticamente todo: contratar a los jovencísimos y guapos (aunque no necesariamente emotivos) Anne Hathaway y James Franco para presentar la ceremonia en 2011, eliminar las interpretaciones en directo de las canciones nominadas, cargarse en alguna ocasión el tradicional discurso que da el presidente de la Academia (Sid Ganis optó por simplemente saludar a cámara y ahorrarse el discurso en la ceremonia de 2009) y la mejor de todas ellas ampliar el número de películas nominadas de cinco a diez.

Fue esa ampliación la que consiguió nominaciones para títulos que tal vez de otra forma nunca se hubieran hecho con un reconocimiento a la mejor película como The Blind Side hace tres años o Inception hace dos (Christopher Nolan siempre ha sido un favorito de los fans pero la Academia no le suele demostrar el mismo amor).

Las normas se flexibilizaron un poco el año pasado y ahora se pueden nominar un mínimo de cinco títulos y hasta un máximo de diez, de ahí las nueve de este año. Con lo especialmente bueno para el cine que ha sido 2012 no sorprende ver una lista tan larga de films reconocidos. Una pena que la lista para directores no pueda ampliarse también para las más que merecidas nominaciones de Bigelow y Affleck.